domingo, 24 de abril de 2011

Sprocket Rocket!

Panorámicas que incluyen los huecos del negativo... se puede pedir algo más?


Siempre me pregunté por qué las fotos se restringen al estricto e inflexible formato cuadrado del negativo. Imaginaba cómo se verían las fotos si estas se pusieran un poco juguetonas y se estirasen a sus anchas, abarcando todo lo que pudieran. Pasando por encima de los huequitos del negativo, como si no existiesen.

Pues mi búsqueda terminó al encontrar a la elegante y vintage SPROCKET ROCKET, mi tercera cámara lomográfica:




El look exterior recuerda a las cámaras de los 40, haciendo imposible no enamorarse de ella a primera vista.Todas las fotos que toma son panorámicas y abarcan 2 fotos enteras, dando un total de 18 fotos por cada rollo de 36 exposiciones. Dedicada en cuerpo y alma a exponer los huecos del negativo como parte misma de la imagen.

Al revelar mis primeros rollos caí en cuenta que esta cámara es cosa seria. Todas las fotos respiran un aire especial de libertad, pues las imágenes no lucen limitadas... Y así mi pasión por la lomografía se ha multiplicado!

Una cámara no es un fin en sí mismo sino un medio para un fin. Las cámaras no hacen fotos para ti. No importa lo avanzado, costoso, moderno o simple que sea tu cámara pues la imagen siempre es derivada del fotógrafo. Al final del día, es la persona que está detrás de la cámara quien hace la diferencia... y la Sprocket Rocket nos llama a demostrar nuestra libertad y movernos afuera de lo establecido y aceptado.












lunes, 11 de abril de 2011

Catalina te invita a pasear


Entre tanto estrés y angustia electoral, Catalina sugiere que te desconectes un momento y la acompañes por tres minutos a conocer un poco la Universidad de Tongji en Shanghái.

Enjoy the ride!


sábado, 2 de abril de 2011

CHINESE PORTRAIT


Orgulloso de mi primer rollo / carrete en blanco y negro...


Siempre tuve una especial atracción por las fotos en blanco y negro. Me quedo mirándolas más tiempo. Entro más en los personajes que aparecen retratados, como si por un momento cambiara de piel. Contrariamente a lo que muchos piensan, siento que las fotos en blanco y negro llevan más vida y carga emocional que las de color. Nos permiten dejar volar la imaginación, regando colores por todo el recuadro a nuestro criterio y capricho.

Cada uno tiene su propia versión e interpretación de una foto en blanco y negro, pues cada uno de manera inconsciente las llena de color. Las llena de vida. Y esta es mi manera de ver China en blanco y negro.


Cámara: Lomography Mini Diana
Rollo / Carrete: Ilford HP5 Plus
Formato: 35mm
400 ISO























viernes, 25 de marzo de 2011

Coliflower Power


Crónica de un viaje hacia las entrañas de la coliflor china


Día 1
La idea sonaba bien. Ya apetecía dejar por un momento la intensidad urbana de Shanghái para conocer las afueras y vivir un poco más de esa China menos turística. El plan era el siguiente: tomar un bus de 7 horas hacia la provincia de Jiang Xi para pasar la noche e iniciar al día siguiente una caminata de 8km (5 horas) para llegar al pueblo de Wuyuan. Durante la caminata presenciaríamos largos tramos de valle amarillo, producto del florecimiento de las coliflores. A ponerse la almohadilla, tapaojos, algo de música y cruzar los dedos para que las 7 horas de camino pasen rápido.


Día 2
Sueño, mucho sueño. Imposible dormir bien en un bus, especialmente si se tiene las piernas largas. Mucho frío en la habitación del hotel, donde la calefacción no fue más que un adorno de plástico sobre la única ventana del cuarto que daba directamente a una pared de cemento. Pero igual, a levantarse a las 7am que debemos empezar a caminar en unas horas. El mismo bus nos esperaba bajo la lluvia del día que caprichosamente decidió amanecer gris. Llegamos al inicio de la ruta: campos verdes a izquierda y derecha y una ceñida trocha de tierra húmeda al medio.





A ponerse el poncho! La lluvia caía insistentemente haciendo las veces de una ligera ducha con miles de gotas pequeñas y delgadas. Conforme íbamos avanzando las primeras coliflores, muy tímidas, asomaban su intenso amarillo. Atrás quedaba el pequeño pueblo blanco de techos puntiagudos, muy chinos y uniformes, donde el bus nos había dejado. Delante quedaban 8km de caminata hacia las entrañas de la coliflor china.





“Ahí están!” Escuché a lo lejos. Yo andaba sorteando mi paso en la trocha que ahora inundaba mis botas de barro y salpicaba el pantalón casi hasta las rodillas. Secándome con las manos el agua que traía en la cara y ojos pude ver frente a mí un campo maravillosamente amarillo. Color vivo que aclaraba e inyectaba vitalidad al día. Como un bello capricho en medio del valle. Amarillo intenso que me hizo olvidar el día gris y lluvioso que nos había tocado.



Fueron 5 horas de caminata que nos llevó por largas trochas verdes decoradas de amarillo. Cruzamos un monte entero cargado de neblina. Me topé con decenas de caras desubicadas de aldeanos que no entendían lo que hacía por ahí un barbudo en poncho amarillo y bastón azul. En suma, una experiencia especial de contacto con la naturaleza e interacción con los chinos de un pueblito muy alejado que viven de su cosecha. Que celebran junto a nosotros la llegada y  florecimiento de su más ilustre y generoso habitante: la coliflor.



domingo, 13 de marzo de 2011

Breves apuntes chinos


Señales no tan universales

Entonces me miró fijamente con su cara redonda como un plato, cachetes rosados y ojos de alcancía. Por un momento pensé que estaba molesto, hasta que sonrió cerrando aún más los ojos, levantó la mano derecha e hizo el símbolo de surf dejando sólo sus rechonchos dedos pulgar y meñique arriba.
No supe cómo reaccionar. Por un momento pensé que las brillantes y multicolores luces del arreglo central del centro comercial donde estaba me habían mareado. Aturdido. Reducido mi capacidad de respuesta y entendimiento. Él no dejó de sonreír y casi de inmediato hizo otro gesto con la misma mano: juntó el dedo pulgar con el índice, dejando los otros tres dedos pegados a la palma de su mano. Abrió aún más la sonrisa mientras miraba su mano y mi cara, como si todo quedara claro y hubiéramos llegado a un mutuo entendimiento.


 
                                                               Centro Comercial en Nanjing Road

Lo cierto es que en sus gestos no encontré respuesta a mi pregunta. A este guardia de un moderno centro comercial de Nanjing Road en Shanghái sólo le había preguntado mediante señas dónde quedaba el patio de comidas. Sonreí como si lo hubiera entendido todo y continué con mi búsqueda.
Minutos más tarde todo cobró sentido. El guardia no pudo ser más preciso en su respuesta. El patio de comidas estaba en los pisos 6 y 7 del Centro Comercial… En China se cuenta hasta 10 sólo con los dedos de una mano (salvo el número 10)… Hasta para contar con los dedos son eficientes los chinos!